9 + 1 Motivos para crearte un fondo de emergencias




El fondo de emergencias es un salvavidas financiero para casos de extrema necesidad. Aunque siempre  tendemos a pensar que las desgracias sólo le ocurren a los demás, lo cierto es que tal y como promulga la Ley de Murphy las desgracias nunca vienen solas. Imagínate por un momento en estas situaciones: 
  1. Hacen un ERE en tu empresa y te reducen jornada y salario a la mitad, o las ventas de tu negocio disminuyen un 50%
  2. Pierdes tu trabajo y se te acaba el paro o te ves obligado a cerrar tu negocio y empezar desde cero.
  3. Dejan de pagarte en la empresa, pero no puedes dejar de ir o perderías el derecho al paro y la indemnización. Si tienes un negocio uno de tus principales clientes te deja un 'pufo' importante pero tienes que continuar pagando tus impuestos y a tus proveedores si no quieres que te embarguen.
  4. Descubres que tu pareja te es infiel, y te tienes que mudar.
  5. Se te avería el coche o sufres un accidente y la reparación es costosa.
  6. Un embarazo no esperado.
  7. Caes enfermo y la Seguridad Social sólo cubre una parte del tratamiento.
  8. Se rompe un electrodoméstico, la caldera, una tubería... y la reparación es costosa.
  9. Un incendio, terremoto, huracán... de un día para otro puedes verte sin nada y el seguro tardará meses en indemnizarte.
Pero no sólo necesitas un fondo de emergencias para atender desgracias. Imagina que encuentras una ganga irrepetible u oportunidad de negocio única, pero aún así el coste es importante. ¡Necesitas un fondo de emergencias!



¿Cuánto dinero debe tener un fondo de emergencias?

El suficiente que te permita vivir exclusivamente de él durante los meses o años que estimes necesarios. Puedes comenzar con un objetivo asequible y ponerte el reto de destinar una determinada cantidad cada mes a incrementar tu fondo de emergencias. Recuerda que la riqueza se mide en el número de meses que podrías vivir de tu fondo de emergencias dado el caso.



¿Dónde lo guardo?

Lo ideal es que tengas el dinero en una cuenta de alta remuneración y total disponibilidad. Aunque lo de 'alta remuneración' es una quimera hoy por hoy, por lo que nos conformaremos con un banco que no cobre comisiones y nos dé algo por nuestro dinero. A partir de una determinada cantidad puede destinarse a productos financieros menos líquidos como depósitos, renta fija e incluso conseguir mayor rentabilidad invirtiendo en fondos o ETF de baja comisión referenciados a índices de bolsa. Pero eso ya es carne para otro post.

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